El uso de la tubería de micropilote, de forma masiva, se dio en los años 80 del siglo pasado. Esta técnica de construcción permitió resolver de manera muy favorable todo el repertorio de actividades constructivas. Un micropilote, técnicamente, es un pilote de pequeño diámetro. Como que los pilotes habituales hasta la fecha de su aparición fueron los pilotes de hormigón, el diámetro de referencia es por tanto 30 cm, un diámetro muy extendido en la maquinaria de la técnica de la construcción “in situ” de pilotes de hormigón.
Al tratarse de tuberías de acero, de buena calidad, el micropilote, tiene la capacidad de trabajar a tracción y a compresión, lo cual supera, con ventaja, al pilote de hormigón armado habitual, que básicamente, se diseña para trabajar a compresión, no excluyendo cierta capacidad de trabajar a tracción, pero, con mucha menor capacidad lógicamente que el micropilote de tubería metálica. Pero donde el micropilote supera ampliamente su capacidad operativa, es la posibilidad de trabajar en distintas inclinaciones incluso, en vertical y contra la gravedad.